Ensayo realizado por Darío Doallo sobre mi found footage: Akai Yume

El material de origen con el cual trabajó Alejandra Acevedo es una película documental japonesa, “Yoshi No Yama”, de 1951. Dicho material, disponible en la web Archive.org, es un típico documental expositivo, en el cual una voz en off va narrando en forma pedagógica las características de esta milenaria danza japonesa, en la cual un solo intérprete, con la utilización de maquillaje y máscaras, cuenta una historia. Las imágenes de la película (de 16 minutos de duración) van en línea con la voz en off, mostrando paso a paso el proceso de preparación del artista hasta llegar a su coreografía.

La principal virtud de Alejandra fue lograr desprenderse en su totalidad del material original y adueñarse completamente de las imágenes. Al ver su trabajo final, “Akai Yume” (Sueño Rojo), uno se encuentra con muy pocas referencias al original, generando sentidos nuevos. Eso lo logró mediante el uso de diferentes técnicas para manipular el material: selección de imágenes, yuxtaposición, invertir, corrección de color, ampliación, duplicar capas…

Luego de ver el material original, considero que Alejandra –quizás sin ser su intención original- logra transmitir -en forma audiovisual- de una mejor manera lo que significa este tradicional baile japonés. Sin dudas, en su trabajo expresa y quedan más claros numerosos sentimientos y sensaciones que el original no logra transmitir.

Eso puede que esté relacionado a su búsqueda, la de generar un trance en el espectador. Con las múltiples manipulaciones de la imagen, sumando a la banda sonora, “Akai Yume” cumple con su objetivo de hipnotizar a aquel que lo observa. Y lo hace escondiendo sus intenciones (algo que fue puliendo clase a clase). Lentamente uno va entrando en esta danza y en su protagonista hasta que en un momento uno se abstrae completamente de esto y se queda frente a la pantalla hipnótico. Es un trabajo audiovisual sumamente sensitivo, que logra desprenderse de toda la narratividad.

Sin tener tan presentes los anteriores trabajos de Alejandra, uno claramente nota en “Akai Yume” esa obsesión que ella posee por su trabajo. Esa búsqueda constante y sin límites, sin importar la cantidad correcciones realizadas. Esa intención de aceptar las sugerencias y luego probar y probar una y otra vez es uno de los sellos propios de Alejandra que se visibilizan en este trabajo. El artesanal trabajo de banda sonora, los numerosos cortes previos (sumando a que a mitad de camino cambió de idea), el diseño de títulos y créditos, el diseño de portada… todo esto habla del compromiso de Alejandra con su trabajo, algo que de una u otra forma siempre queda reflejado en el resultado final.

También otra huella de Alejandra que refleja esta pieza audiovisual es la de trabajar siempre más relacionada con el mundo sensitivo, que con lo narrativo. Creo que ella es consciente de sus intenciones, y capaz de lograr identificarse con un sello propio, con un claro estilo, algo sumamente importante para lograr una identidad como artista.

original:

3

tratada:

2

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